Plástico virgen o reciclado: un dilema en el packaging para delivery
Escrito por Envapro el 12.09.2025 139

El auge del delivery y el take away ha transformado los envases desechables en protagonistas del día a día. Vasos de cartón para café, bolsas de papel, tarrinas o cubiertos son ya imprescindibles en el canal horeca, pero también representan uno de los principales focos de presión regulatoria. En el centro del debate aparece una cuestión: ¿qué papel deben jugar el plástico virgen y el plástico reciclado en un sector obligado a ser cada vez más sostenible?

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El plástico virgen, fabricado a partir de derivados del petróleo, ofrece cualidades técnicas indiscutibles: resistencia, transparencia, barrera contra la humedad y seguridad alimentaria. Durante décadas ha sido el estándar en la mayoría de envases de un solo uso. Pero su coste ambiental es evidente: cada tonelada nueva supone más emisiones y mayor dependencia de materias fósiles.

El plástico reciclado, como el llamado rPET, en cambio, surge como alternativa. En Europa, las normativas de economía circular impulsan su uso estableciendo porcentajes cada vez mayores de material reciclado en botellas y envases. El material reciclado reduce la necesidad de extraer petróleo, limita la huella de carbono y alarga el ciclo de vida del plástico. No obstante, se acompaña de algunas limitaciones como el precio más elevado frente al plástico tradicional o la escasez de suministro estable.

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El Reglamento europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR) obliga a que en 2030 todos los envases plásticos comercializados en la UE sean reciclables, y fija cuotas de contenido reciclado en determinadas aplicaciones. En paralelo, España aplica la Ley 7/2022, que introduce un impuesto a los envases de plástico no reutilizables, calculado por kilo de plástico virgen empleado.

La consecuencia es que centrarse únicamente en plástico virgen es una estrategia cada vez más limitada. El mercado tenderá hacia materiales con porcentajes de reciclado o hacia alternativas como bioplásticos, papel y cartón, siempre que cumplan los estándares de seguridad alimentaria.

Para restaurantes y negocios de comida rápida, estas medidas implican cambios notables. En España, la Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados transpuso la Directiva (UE) 2019/904 sobre los plásticos de un solo uso, lo que implicó que a partir del 3 de julio de 2021 quedaran prohibidos productos de plástico como platos, cubiertos, pajitas, bastoncillos de plástico, agitadores para bebidas, recipientes de poliestireno expandido para alimentos (incluidas tapas y tapones) y plásticos oxodegradables.

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Algunos proveedores ya trabajan con PET reciclado (rPET) en vasos y tapas, o con plásticos compostables certificados para sustituir a los derivados fósiles.  El reto será garantizar que el envase siga cumpliendo su función principal: preservar la calidad y seguridad del alimento sin aumentar el coste hasta niveles inasumibles para el negocio. La presión regulatoria, combinada con una mayor sensibilidad de los clientes hacia la sostenibilidad, obliga a moverse con rapidez.

El camino pasa por trabajar estrechamente con proveedores especializados como Envapro, incorporar materiales certificados y anticiparse a los plazos que marca Bruselas. 


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