La Nave Burger: de un garaje a convertirse en referente de hamburguesas en el sur de Madrid
Escrito por Envapro el 22.08.2025 261

La historia de La Nave Burger comienza, como tantas otras aventuras empresariales, en un garaje. Pero a diferencia de los clásicos relatos de Silicon Valley, no nació como una hamburguesería, sino como un catering. Corría el año 2018 cuando José Abolafio, cocinero de profesión, y Silvia Moreno, su pareja y socia, decidieron dar forma a un proyecto propio: preparar menús tipo picnic para los equipos de televisión que retransmitían partidos de LaLiga en Madrid.

Un hombre comiendo un pedazo de pan

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 “Empezó en el garaje de mi casa, como muchas historias que se cuentan, pero esta sí que es real”, recuerda José en el pódcast Historias para Llevar, conducido por Carlos Ortiz, director de Estrategia de Envapro.

El catering creció con rapidez. Adquirieron su primera furgoneta y alquilaron una pequeña nave en Pinto (Madrid) para cocinar. De ahí el nombre que acabaría marcando su destino: “Siempre era ‘vamos a la nave a cocinar, vamos a la nave a preparar esto’… y al final se quedó La Nave”, explican.

Un plato con un emparedado en la mano

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Pero el punto de inflexión llegó con la pandemia. El teletrabajo desplomó la demanda de catering para empresas y el negocio quedó en el aire. “Con el COVID, cada vez había menos clientes y tuvimos que reinventarnos. Dijimos: teniendo esta nave, ¿por qué no montamos otra cosa?”, recuerda Silvia. De esa necesidad nació La Nave Burger, hoy un concepto consolidado que ya cuenta con dos restaurantes en Pinto y Leganés, una segunda marca en Getafe (It’s a Hood Burger) y hasta un food truck que recorre ferias gastronómicas por toda España.

El primer restaurante no fue fruto de una gran inversión, sino de ingenio y esfuerzo. En la nave industrial colocaron cuatro mesas compradas en un gran almacén y montaron la decoración ellos mismos. Esa sencillez inicial se convirtió en un sello de autenticidad. “Todo fue hecho por nosotros, muy casero, y creo que eso gustó bastante. Se notaba la cercanía”, señala José.

Una caja con un perro caliente en la mano

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Esa cercanía, de hecho, ha sido una de sus claves. Los fundadores trabajaron codo con codo con sus empleados desde el primer día, transmitiendo un trato familiar que hoy se mantiene como parte esencial de la marca. “Siempre hemos dicho que somos trabajadores también. Hasta los ocho meses de embarazo yo seguía allí al pie del cañón”, recuerda Silvia.

Para La Nave, la apuesta siempre ha estado en el producto y en el detalle. “Todo lo hacemos nosotros: desde las salsas, hasta el pulled pork. Cocinamos durante horas y cuidamos los pequeños toques, porque eso es lo que nos distingue”, explica José.

La carne es otro de los pilares. Su “blend” –la mezcla de cortes y maduración– es un secreto de la casa, ajustado tras meses de pruebas hasta alcanzar el equilibrio de jugosidad y sabor. “El blend es lo más importante, junto al pan. Ahí es donde más le das vueltas al coco para encontrar tu sabor único”, afirma.

El resultado son hamburguesas reconocibles, con guiños culturales que conectan con el cliente. La más vendida es la “11”, creada como regalo de cumpleaños para Silvia y bautizada en honor a la serie Stranger Things. “Lleva mucho queso y una mermelada de tomate casera que combina muy bien. Es la favorita de muchos”, cuentan.

Emparedado con papas fritas en una caja

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Más allá de su propia historia, los fundadores de La Nave Burger comparten en el pódcast algunos consejos para otros profesionales del sector. José lo resume en tres pilares:

•             Invertir solo lo que se pueda asumir, evitando endeudarse en exceso.

•             Ser fiel a la marca: “Confía en tu idea hasta el final. No cambies porque otros hagan ofertas o promociones. Si no funciona, prueba otra cosa, pero no te traiciones”.

•             Paciencia y confianza: los resultados no llegan de inmediato y la hostelería exige constancia.

Silvia añade un cuarto elemento: rodearse de un buen equipo. “Al principio nos costó delegar, pero es necesario. Hoy confiamos en trabajadores que han crecido con nosotros y eso marca la diferencia”.

La Nave también se ha adentrado en el mundo de los food trucks, con todo lo que implica: logística, almacenamiento limitado y servicio en condiciones adversas. “Es muy bonito, pero complicado. Es como vivir en una caravana: cada hueco cuenta”, reconocen. Aun así, destacan la comunidad que se crea entre marcas y el aprendizaje constante al compartir espacio con otros hosteleros.

No todo han sido éxitos. En 2021 probaron suerte con una dark kitchen en Vallecas, pero el alto coste y la escasa rentabilidad les obligó a cerrar en pocos meses. “Lo vemos como aprendizaje. De hecho, de allí salió la que hoy es nuestra jefa de cocina en Leganés”, señala José.

Por ahora, los fundadores de La Nave buscan estabilizar su crecimiento antes de nuevas aperturas. Aunque José reconoce que le ronda en la cabeza volver a una cocina de autor, más ligada a la restauración gastronómica tradicional. “Tengo hasta una carta escrita, pero de momento nos centramos en consolidar lo que tenemos”.

La historia de La Nave Burger es la de muchos emprendedores en hostelería: empezar con lo mínimo, adaptarse al mercado mercado y construir sobre la realidad. Como ellos mismos dicen, “es bonito ver a la gente disfrutar tu comida, volver y traer a más amigos”.

Sigue la entrevista completa en el Podcast Historias para Llevar.

Fotografías: Cuenta Instagram @lanave_burger


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