De la frutería a un imperio de envases sostenibles: la historia de Antonio Otero y Envapro
El CEO y fundador de Envapro, Antonio Otero, comenzó su trayectoria empresarial desde el negocio familiar de fruta, trabajando como “el clásico frutero de mandil”. Hoy lidera una compañía que factura más de 9 millones de euros y emplea a cerca de 40 personas, gracias a su capacidad de adaptación, visión emprendedora y una filosofía basada en el trato humano, la cercanía con el cliente y el servicio impecable.
En uno de los últimos episodios del pódcast Historias para Llevar, producido por Envapro y presentado por su director de Estrategia, Carlos Ortiz, Otero repasa su recorrido empresarial, desde los madrugones en Mercamadrid hasta la consolidación de Envapro como uno de los referentes nacionales en packaging para hostelería y restauración.
Envapro, la empresa que fundó tras detectar una oportunidad en el sector del packaging mientras trabajaba en sus fruterías, está especializada en soluciones sostenibles para el canal Horeca, con una amplia gama de envases desechables fabricados en cartón, caña de azúcar, madera o maíz, diseñados para el reparto de alimentos y bebidas. Con una cartera de clientes que incluye nombres como Goiko, Sodexo, Favorit, Alsea o Aloha, la compañía ha crecido sobre tres pilares: la reinversión constante de beneficios, la versatilidad operativa heredada del comercio tradicional y una atención personalizada que Otero resume así: “Los clientes por precio van y vienen; pero por trato, no perdemos a ninguno”.
“El primer experimento fue cambiar bandejas de corcho por plástico para unas lechugas. Lo probamos con un productor… y explotó. Fue la bomba”, cuenta Otero al recordar el origen de Envapro. Así comenzó un camino que le llevaría a dejar atrás el delantal para convertirse en uno de los principales distribuidores de packaging sostenible en España. Empezó desde su habitación, sin financiación externa, con una lógica aprendida en los mercados: rotación de producto, contacto directo con el cliente y agilidad ante el fallo. “Siempre hay que tener un plan B. Y si fallas, comunicarlo a tiempo. Ése es el secreto del servicio”, afirma.
A diferencia de otros modelos de crecimiento, Envapro nunca ha dependido de inversión externa ni de préstamos bancarios. “Reinvertí cada euro que ganaba. Al principio vivía de las fruterías, así que no tenía la presión de sacar beneficios rápidos. Eso me dio libertad para probar”, explica Otero. Esa autonomía financiera ha sido una de las claves para resistir momentos críticos y adaptarse con rapidez a los cambios del mercado.
Uno de los ejes centrales del episodio es el papel de la sostenibilidad en la industria del packaging. Otero explica que, aunque hoy Envapro es reconocida por su fuerte compromiso ecológico, el origen fue más emocional que estratégico. “Al principio no pensaba en sostenibilidad como tal; simplemente me atraía la estética del kraft, ese cartón sin imprimir, sobrio y elegante, que transmitía naturalidad”, recuerda. Lo que empezó como una preferencia personal terminó definiendo el ADN de la empresa.
Con el tiempo, esta inclinación se correspondió con la demanda de soluciones sostenibles y con un consumidor más interesado por el cuidado del entorno. “Cuando todos empezaron a hablar de sostenibilidad, nosotros ya llevábamos recorrido ese camino”, señala Otero. La experiencia previa les permitió ganar ventaja competitiva y ofrecer un catálogo que hoy es referente en el sector.
Sin embargo, el fundador de Envapro no evita la polémica. Defiende el uso de ciertos tipos de plásticos que, bien gestionados, son sostenibles y funcionales: “El plástico ha sido demonizado, pero bien usado y bien reciclado es el mejor material. El PET se recicla, vuelve al uso alimentario y evita impuestos. Lo que falta es gestión, no solo prohibiciones”. También lanza una advertencia sobre el exceso de sustitución por papel: “Si lo pasamos todo al papel, nos quedamos sin árboles. Hay que encontrar un equilibrio realista y basado en la eficiencia”.
Envapro ha demostrado ser más que una empresa de packaging: en situaciones de emergencia, ha actuado como proveedor logístico y solidario. Durante la pandemia, en la borrasca Filomena o en la guerra de Ucrania, la compañía ha respondido con rapidez y eficacia. “Siempre tenemos un stock de seguridad de entre 1.000 y 2.000 cajas preparado. Estuvimos en todas: pandemia, Filomena, Ucrania… siempre desde el minuto uno”, relata.
Su colaboración más destacada ha sido con la ONG World Central Kitchen, liderada por el chef José Andrés. “World Central Kitchen me llamó y les dije: ‘Yo soy tu partner’. Servimos ocho millones de envases durante la pandemia. Fue una locura, pero salimos adelante gracias al equipo”.
Podcast Completo con Antonio Otero