Branchit: la cadena que ha convertido el brunch en una fórmula de éxito
En pleno auge del brunch como tendencia, la cadena Branchit se ha consolidado como referente de la restauración española. Fundada hace una década por Lydia Nieto, la marca nació tras una estancia en Bali y con la clara intuición de que el brunch estaba destinado a ocupar un lugar central en la cultura urbana de nuestro país. Hoy, con una red de alrededor de 20 locales entre España y Portugal, Branchit apuesta por la calidad, la identidad propia y una rentabilidad basada en la coherencia operativa.
La historia de Brunchit fue el eje central del último episodio de Historias para llevar, el pódcast de Envapro, en una conversación conducida por el director de Estrategia de la empresa de packaging, Carlos Ortiz. Durante la entrevista, Lydia comparte las claves de su modelo, las lecciones aprendidas y su visión crítica sobre el sector.
“La unión hace la fuerza”, afirma Lydia al hablar sobre cómo ha sido emprender en pareja. Para ella, más que establecer reglas formales, lo esencial ha sido tener una visión clara, confiar en las fortalezas del otro y construir una complicidad que trasciende lo profesional.
La burbuja actual del brunch no pasa desapercibida para Lydia, quien observa con preocupación cómo proliferan propuestas sin fondo ni estructura. “Lo llaman brunch, pero es un batiburrillo”, critica con franqueza. En contraste, Branchit ha apostado por un modelo sólido, con control de escandallos, costes bien definidos y una operación eficiente que prescinde del delivery masivo. El ticket medio ronda los 18 euros, con un coste de producto de entre el 25% y 26%, y un EBITDA por local que se mueve en torno al 20%-25%.
Uno de los pilares del concepto es el café: no como añadido, sino como experiencia integral. “Un mal café arruina la experiencia”, sentencia Lydia. Por eso, trabajan con máquinas personalizadas de La Marzocco y especialistas en café de especialidad, convencidos de que esta tendencia aún tiene mucho recorrido.
A la hora de hablar de inspiración, la fundadora de Branchit se mueve entre lo local y lo global. Cita como referente inicial a Brunch & Cake de Barcelona, pero también menciona cafeterías de Asia y conceptos internacionales como Arábica. “Todo puede inspirarte, desde Albacete hasta Tokio”, asegura.
Con una inversión media que oscila entre los 150.000 y 300.000 euros, Branchit ha evitado los centros comerciales y se ha centrado en ubicaciones con personalidad. Aunque actualmente mantiene un equilibrio entre locales propios y franquiciados, su estrategia futura pasa por crecer con locales propios. Las franquicias solo se conceden a personas con una conexión fuerte con la marca. “Un local franquiciado es como un local propio, con el mismo esfuerzo, implicación y tiempo. Para eso, lo abro yo”, afirma con rotundidad.
La pandemia también dejó importantes lecciones: el cierre de una franquicia en Sevilla les enseñó cómo debía estructurar el modelo para asegurar su éxito. Hoy, los locales más potentes de la cadena son los de Palma de Mallorca y la calle Alcazabilla en Málaga, aunque Lydia insiste en que “lo importante no es la facturación, sino la rentabilidad”.
“Tenemos miedo a enamorarnos demasiado de lo que tenemos y dejar de ver los fallos”, confiesa, dejando claro que en Branchit el inconformismo es parte del ADN.
En el plano operativo, la frescura del producto es fundamental. Trabajan con proveedores locales para garantizar la calidad de piezas esenciales como el pan, los huevos o la fruta. “Esta es la magia, Carlos. Si no tengo esa frescura, soy como los demás”, subraya Lydia durante la charla.
Tampoco esquiva cuestiones estructurales del sector. Critica con dureza la presión fiscal y la falta de apoyo institucional: “No puedes machacar a una persona por la que yo pago 3.000 euros de coste de empresa para que cobre 1.650 euros. Es un atraco.” Apuesta por profesionalizar la hostelería, dignificar la vocación y construir un entorno en el que la gente quiera ser hostelera de corazón.
En definitiva, Branchit no es solo un negocio de brunch. Es un proyecto vital, una forma de entender la hostelería y una declaración de principios. Un modelo donde el servicio es clave, la formación del equipo una prioridad, y la mejora continua una actitud permanente.
“Siempre hay algo conectado con el proyecto. Es parte de nosotros”, concluye Lydia. Y esa implicación, tan personal como profesional, es quizás el verdadero secreto del éxito de Branchit.
Escucha la entrevista completa
Fotos: grabación del podcast ‘Historias Para Llevar’ y extraídas de la cuenta de Instagram de